La cerámica histórica europea en la cuenca del Plata: notas sobre Santa Fe la Vieja

Artículo presentado en las Jornadas de Antropología de la Cuenca del Plata, realizadas en la ciudad de Rosario del 2 al 4 de octubre de 1996, y difundido luego en su publicación, tomo II (Arqueología), editado por la Escuela de Antropología de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario, pps. 196-200, Rosario, Argentina.

La definición más aceptada en los años recientes para la arqueología histórica ha sido la de James Deetz, uno de quienes plantearon por primera vez la difícil relación entre arqueología e historia (Deetz 1977). En una publicación reciente escribió que es:

«la arqueología de la expansión de la sociedad europea alrededor del mundo, comenzando en el siglo XVI y su subsecuente desarrollo e impacto sobre los pueblos nativos en todas partes del mundo» (Deetz 1991:1).

Esta definición, muy lejana a quienes asumen a la arqueología histórica como una técnica aplicable a una realidad cronológica, se acerca a la idea que se asume para este estudio: el mismo Deetz la define como la arqueología de la expansión capitalista en el mundo (Deetz. 1991:2). La primera diferencia que se establece con la arqueología mal llamada prehistórica es el marco espacial más que el cronológico: se pasa de la comprensión de las culturas de marcos locales al contexto global; se establece la inserción del continente en una estructura ecuménica, o al menos intercontinental, desde el momento mismo del contacto.

Esto no implica una visión imperial; la globalización significa la existencia de la regionalidad, las que desde ese momento se explican mutuamente. Cabría preguntarse ¿hasta qué grado los estudios cerámicos en la Cuenca del Plata no han podido dejar lo local/regional? Es interesante observar que los pocos que hay, siempre se centraron en lo indígena (la mayoría) o en lo hispanoamericano (la minoría); pero lo europeo y lo extra regional no han sido tomados en cuenta pese a que es precisamente lo que define y explica la existencia de conceptos tales como indígena e hispanoamericano. A lo sumo fue tomado como una categoría existente pero no digna de consideración: el contacto era sólo visto de un lado: hasta qué punto esa distorsión corresponde a otra más amplia de la antropología en general; es un tema que queda abierto.

El caso de Cayastá es un buen ejemplo para observar como la región fue ingresada por la cultura europea. Europea y no hispánica, ya que éste es el otro freno que ha entorpecido la investigación: envuelto con el áurea de lo hispánico llegó una cultura que era básicamente Mediterránea y en segundo lugar era Centroeuropea. Hay en los siglos XVI al XVII cerámicas de Alemania, Italia, Portugal, España, Holanda, Francia e Inglaterra; al menos esto es lo que ya hemos identificado. De Oriente la porcelana China llegaba en forma masiva y de las Américas hay cerámica proveniente de Panamá, México y Perú. Y de la región tenemos a los ceramistas de Mendoza, a los del noroeste y obviamente los de las Misiones que incluyen a Brasil. Paraguay y posiblemente Uruguay. Para el siglo siguiente se suman Estados Unidos y los países de Europa productores de porcelana primero y luego de loza. Al romper el esquema local isla se abre un horizonte de problemas de extraordinaria riqueza: pensemos nada más que cada uno estos tipos cerámicos influyó, o sirvió o no, de modelo -por las buenas o las malas-para lo que se hizo a escala local.

Para discutir cualquier proceso de aculturación, adopción de formas, de técnicas o materiales o cualquier otro proceso intercultural es necesario el conocimiento de ambas culturas,

1. MAYOLICAS

1.a. Las Españolas

Este conjunto incluye todas las cerámicas cubiertas por esmalte blanco de estaño, tradicionalmente mal denominadas «Talaveras», término que indica un tipo particular de estas mayólicas y que no es el más común. Es más, creo que no hay en la colección mayólicas realmente fabricadas en dicha localidad sino en la cercana ciudad de Puente del Arzobispo. Si bien es imposible aún referirse a todos los tipos y variedades existentes se ha logrado un panorama preliminar. En primer lugar debemos referir la presencia, caso único en Sudamérica, de Cubierta Pisana (Pisan-Type Slipware según Deagan y Pisan Marbelized según Lister), ubicada entre 1600 y 1650. También por primera vez fuera del área Circuncaribe se ubicaron fragmentos de Reflejo Metálico (Lusterware según Goggin y sus seguidores), una tradición árabe presente tempranamente en América entre 1490 y 1550. Entre los tipos y variedades ya conocidos para la región rioplatense se encuentran excelentes ejemplos del Tipo Morisco, entre ellos el Columbia Liso (1490-1650), incluyendo algunos extraños platos pequeños (cerca de 5cm. de diámetro) de uso desconocido y nunca reportados en la bibliografía. Hay que destacar que no se encuentran ejemplos de Columbia con vidriado verde, lo que coincidiría con la asociación con contextos más antiguos. También hay ejemplos de Yaval Azul sobre Blanco (1490-1625) y algunos pocos fragmentos de Isabela (1490-1580) y al menos uno de Santo Domingo (1550-1630). Este conjunto es uno de los mejores en toda la colección en variedad, grado de conservación y cantidad. Entre las cerámicas de pasta ligeramente anaranjada conocida como Sevilla hay un número considerable de Sevilla Blanco (1530-1650), de Sevilla Azul sobre Blanco (1530-1650) y se destacan los Sevilla Azul sobre Azul (1550-1630). Pero la presencia más significativa por su variedad y cantidad es el Ichtuknee Azul sobre Blanco (1600-1650) del cual hay muchos ejemplos de platos enteros. Aquí debe citarse la variedad de Talavera (1600-1650) propiamente dicha v asociada al Ichtuknee con el cual pertenece tipológicamente como grupo y del que hay varios platos completos que se destacan por sus dibujos naturalistas. El Talavera Policromo (1550-1600) ha sido poco observado. Es posible que hayan algunos fragmentos de mayólica de Caparra Azul (1490-1600). El párrafo anterior nos muestra que las mayólicas cubren casi todos los tipos y variantes fabricados en España entre la fecha del descubrimiento y el siglo XVII tardío e incluso aún más. Este hecho, si bien no explica demasiado acerca de Cayastá, sus formas de vida y sus procesos de cambio, al menos indica que la colección es de excepción en el continente pese a su falta de contextualidad. Son interesantes las fechas medias de los tipos y variedades presentes, ya que muestra un marcado conservatismo: 1542, 72 y 1627, 72, con un promedio en 1582, 22. Es decir que el promedio muestra una fecha inicial anterior a la fundación de la ciudad y una fecha promedio casi coincidente con ésta. Otras cerámicas europeas en cambio muestran fechas promedio más tardías. Si bien el dato es muy limitado, puede ser síntoma del estancamiento que vivió Cayastá y la competencia con Buenos Aires en el acceso a bienes materiales.

Talavera azul sobre blanco

Talavera azul sobre blanco

1.b. Europeas (no españolas)

El segundo conjunto de mayólicas es el proveniente de otros países fuera de España y en este caso hemos ubicado con certeza dos tipos italianos ya conocidos: el Montelupo Polícromo (1500-1560) y el Faenza Blanco (1550-1600). Del primero hay muchos fragmentos y del segundo piezas casi completas, mostrando la envergadura del comercio mediterráneo en el siglo XVI. Por último, debo destacar un grupo de tiestos de Faenza Compendiaro (1550-1600), que nunca antes había sido observado en el país. Existen algunos pocos fragmentos de cerámicas que suponemos como de origen en Portugal yen Francia, ternas que aún no han sido estudiados.

1.c. Americanas

El conjunto de mayólicas americanas es reducido aunque muy llamativo ya que se trata de cerámica de Panamá, en las variantes Panamá Blanco (1575-1650), Panamá Polícromo A (1600¬1650) y Panamá Azul sobre Blanco (1600-1650). También hay fragmentos que corresponden a tipos provenientes de Perú; estos han sido reportados y ordenados recientemente, aunque los Lister (1974) destacaron su importancia en la región hace mucho tiempo. Su característica princi¬pal es el tinte azulado del vidriado, lo que los hace difícil de separar de lo originario de Panamá (Rice. com. personal). Párrafo aparte merecen fragmentos de cerámica Ciudad de México Liso (1580-1650) de grado fino y Ciudad de México Azul sobre Crema (1600-1650) de grado común.

2. GRES

Se observó un pequeño lote de gres del norte-centro de Europa, posiblemente Westerwald, con sus tradicionales relieves con azul e impresos por molde. El fechamiento debe situarse a inicios del siglo XVIII. Todo el otro gres presente en superficie, es posterior, claramente del siglo XIX tardío.

3. CERAMICAS VIDRIADAS

Se incluye en este grupo las cerámicas europeas de pastas rojas -es decir, no blancas, hechas con cualquier técnica aunque cubiertas con vidriados de plomo-. Estas no han sido tomadas en cuenta hasta la fecha en la bibliografía, no se exhiben en los dos museos y casi no hay ejemplos limpios u observables en bodega, pese a que su presencia debe necesariamente ser alta. Creemos que deben haber sido confundidas con cerámicas locales, o por no tener la vistosidad de las mayólicas no fueron guardadas o recuperadas.

3.a. Españolas

Dejando de lado las Botijas de aceite que tienen o no cubiertas vidriadas, y que se discu¬ten aparte, hemos visto ejemplos de Lebrillo Verde (1490-1600), con sus formas típicas grue¬sas y pesadas y que formaron parte de tinas y lebrillos de enormes dimensiones, también al menos un fragmento Rey (pos 1725), y de Bacín Azul sobre Blanco (pos 1750).

3.b. No españolas

El tipo presente más común parece ser El Morro (1550-1770) y del cual existe una interesante polémica acerca de su origen: ha sido planteado desde Puerto Rico por Hale Smith (1962) al descubrirlo hasta como un producto netamente caribeño (Deagan 1987). En Buenos Aires, es una cerámica masiva en los primeros años del siglo XIX aunque su presencia se inicia en los finales del siglo XVIII. El único tipo que sin duda no era esperado y del cual hay al menos media docena, es el Esgraffito (1650-1710), que por ser único en Sudamérica y el Caribe -sólo ha sido reportado en el sur de Estados Unidos-, es difícil identificar su variedad, aunque en principio pienso que proviene de North Devon, Inglaterra.

4. CERÁMICAS EUROPEAS NO VIDRIADAS*

Es clara la tendencia a pensar que las cerámicas europeas son siempre vidriadas o esmaltadas y agrupar a las que no lo son bajo el difuso rótulo de «locales». Creo que la falta de ejemplos de este grupo se debe a ese error tradicional, y he hallado algunos casos: en una de las vitrinas del Museo en Santa Fe hay confundido con las cerámicas indígenas, un fragmento de Feldespato Incluido (1530-1600), que si fuera lavado mostraría la pasta fina de torno, incisiones en superficie y pequeñas piedras blancas corno decoración. Otro caso similar, es un par de fragmentos de Micacea Naranja (1550-1650), de paredes finas relieves marcados y mica usada como desgrasante; en este caso, fue pintada de rojo en la superficie y de allí que haya sido confundida con tipos indígenas. También hay en la colección varios grupos de cerámicas españolas de mala calidad, de las llamadas con el indiferente rótulo de Cerámicas Rojas (Redware), de las que se sabe aún muy poco en todo el continente: hay algunos bacines gruesos muy llamativos, y por si fuera poco, copias locales hechos sin torno, muy semejantes.

Feldespato Incluido

Feldespato Incluido

5. PORCELANA

Una rápida observación en las colecciones, muestra ejemplos de la mejor porcelana china de la Dinastía Ming, incluyendo todas las variantes del Kraak, ejemplos de la Dinastía K’ang Hsi y del tipo Imari.

6. BOTIJAS DE ACEITE Y TINAJAS

Es el conjunto que presenta mayor complejidad, ya que hay miles de fragmentos. Nuestra intención ha sido poder diferenciar lo europeo de lo regional en las botijas y tinajas, las que son siempre tomadas como locales desde tiempos de Zapata Gollán, lo que no es más que una suposición no fundada. En varias oportunidades se han asumido sus marcas como marca de propiedad local, lo que la bibliografía internacional no ha corroborado, sino por el contrario, ha demostrado que muchas son las marcas de los importadores. Las botijas de aceite pueden separarse bien de las tinajas criollas; las primeras son todas españolas por su forma, manufactura, vidriado cuando lo tienen, tipo de boca y dimensiones. Como conjunto, son distintas de las copias locales que casi siempre están hechas sin torno, con otro color y calidad de pasta, y en particular se observa el gollete con su unión al cuerpo, con lo que se marca la diferencia. Existen ejemplos desde el siglo XVI al XIX temprano.

Las tinajas criollas parecen juntar ejemplos de proveniencias tanto locales/regionales como extra-locales. Si bien la mayoría son locales -incluyendo todo el litoral-, creo que ya para el siglo XVII hay ejemplos similares a los hallados en Córdoba. Mendoza y Tucumán, producto de las redes del comercio de la época, Los fragmentos de tinajas de este tipo han sido confundidos con cerámicas indígenas por la falta de torno, lo que indica que es necesario mejorar los conocimientos estableciendo variedades claramente identificables.

El estudio preliminar de estas cerámicas ha permitido observar algunos usos y reusos muy peculiares: de las 117 fichas de juego estudiadas, 116 fueron hechas con mayólicas europeas y sólo una indígena; en los torteros de hilar, en cambio, la proporción es casi el 50%, mientras que las tapas de tinajas son el 100% de cerámicas indígenas o criollas. Se ubicó también un arcabuz, usados para mover las grandes ruedas de molino impulsados por agua, Son todos interrogantes que se abren y que aún necesitan estudio.

BIBLIOGRAFÍA

  • DEAGAN, Kathleen
    1987, Artifacts of the Spanish Colonies of Florida and the Caribbean 1500-1800. Smithsonian Institution. Washington.
  • DEETZ, James
    1977, In Small Things Forgotten: the Archaeology of Early American Lige, Anchor-Doubleday, Garden City.
    1991, «Introduction», en Historical Archaeology in Global Perspective, pp. 1-9, Smithsonian Institution, Washington.
  • GOGGIN, John
    1968, Spanish Maiolica in the New World, Yale University Publications. New Haven.
  • LISTER, Florence y Robert
    1974, «Maiolica in Colonial Spanish America». Historical Archaeology vol. 8. pp. 17-52,
    1987, Andalusian Ceramics in Spain and New Spain, The University of Arizona Press. Tucson.
  • SCHÁVELZON. Daniel
    1996, Catálogo de cerámicas históricas del Río de la Plata (apéndice gráfico), Centro de Arqueología Urbana. Buenos Aires.
  • SMITH, Hale.
    1962, El Morro, Florida State University Notes on Anthropology no. 6, Tallahasse.

NOTA

Se han trabajado las colecciones del Museo Etnográfico de Santa Fe y del museo de sitio en Cayastá. Agradezco la gentileza de Luis María Calvo, de Humberto Volcato, de María Teresa Carrara, de Nélida de Grandis y de todos los que trabajan en el sitio. Agradezco la información suministrada por Prudence Rice sobre cerámica peruana.

GALERÍA DE FOTOGRAFÍAS

Santa Fe la Vieja
Base de lebrillo en tradición indígena 1
« 1 de 49 »

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.