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La Dirección de Patrimonio e Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, el Centro de Arqueología Urbana (Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, UBA) y el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones, Ciencia y Tecnología de la Nación) anuncian la apertura de la convocatoria para presentaciones en el V Congreso de Arqueología Histórica, a realizarse entre los días 26, 27 y 28 de abril del año 2012.
Para mayor información, visitar la página del CAU
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Novedades bibliográficas
Muchos especialistas consideran que la obra de arte más importante del continente es el mural que pintó David A. Siqueiros en 1933, en la Argentina, con la ayuda de grandes artistas rioplatenses: Spilimbergo, Berni, Castagnino y Lázaro. Pero, pese a la belleza y unicidad de la obra, al ser ejecutada en el sótano -incluido piso y techo- de una propiedad que quedó abandonada durante medio siglo, sufrió numerosos daños que, afortunadamente, no fueron irreversibles.
En 1989 fue rescatado mediante un trabajo de ingeniería del mayor nivel. Fue guardado en contenedores para lleveralo a restaurar, pero acciones judiciales y conflictos de todo tipo dejaron al mural encerrado por orden de la Justicia durante los siguientes diecisiete años. Durante ese tiempo se tejieron la más diversas fábulas: desde que se lo llevaban del país a que estaba deteriorando de manera definitiva, mas la realidad era que distintos sectores peleaban por su posición.
En 2003 el autor junto con el propietario del mural publicaron un ya célebre e inhallable libro con la historia de Siqueiros y de su amada Blanca Luz Brum, a quien retrató en el mural. Por primera vez se publicaron allí los documentos originales, los diarios de Blanca Luz, muchas fotos de época y lo realizado hasta entonces para el rescate, pero por cuestiones legales no se hablaba de la situación judicial. Esa publicación impulsó al Poder Ejecutivo a formar, previo acuerdo con sus propietarios, una comisión nacional para el rescate y la restauración del mural, que se logró en poco tiempo. Luego, gracias a la ayuda del gobierno de México, se procedió a la restauración de la obra que será exhibida para el Bicentenario de ambos países en un nuevo museo dedicado a él. Una ley nacional lo ha declarado patrimonio de todos los argentinos.
Este libro, que retoma y actualiza el publicado en 2003, recoge el análisis de numerosos especialistas y los testimonios de importantes testigos pero es, sobre todo, la historia de la maraña tejida alrededor del mural de Siqueiros y del esfuerzo de quienes desinteresadamente lograron deshacerla para recuperarlo y lograr su exhibición. Gracias a la investigación que se ofrece en estas páginas, podemos entender la historia de la obra, la narración que cuenta y el drama que atraviesan sus personajes.
“El Mural de Siqueiros en Argentina. La Historia de Ejercicio Plástico” de Daniel Schávelzon ha sido publicado por la Fundación YPF, ISBN 978-987-05-8268-7, en la ciudad de Buenos Aires, año 2011.
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“Que nos trague la tierra” es una frase que solía decirse ante un error notorio, algo así como “¿y ahora dónde nos metemos?”. Se expresaba la idea de que no quedaran a la luz las evidencias de una equivocación.
La historia argentina no sólo abunda en encuentros y desencuentros, sino también en numerosos entierros y desentierros. Desenterrar es develar, es poner en la superficie lo oculto, lo oscuro.
La llamada “Semana Trágica” se produce en enero de 1919. De ella se han realizado múltiples interpretaciones. El conflicto comienza cuando 2500 trabajadores de los talleres Vasena, por entonces conocida empresa metalúrgica, elevan un petitorio laboral y la patronal responde con la amenaza de grupos armados. Caen las primeras víctimas y aumenta la intensidad del conflicto con enfrentamientos entre huelguistas y fuerzas policiales.
El saldo fue de cientos de trabajadores muertos a raíz de la confusa intervención del ejército.
A casi una centuria de esos hechos, APOC, a raíz de las remodelaciones a efectuarse en la plaza Martín Fierro (lugar donde funcionaban los talleres Vasena), decide ayudar a las excavaciones que puedan aportar nuevos datos de esa semanda conflictiva.
El resultado es este libro de Schávelzon e Igareta, dos expertos en “quitarle el polvo acumulado por los años” a los acontecimientos de nuestra historia.
Una última reflexión nos dice que cada vez que se han producido hechos dramáticos en nuestro pasado podemos encontrar el factor común de la ausencia, la improvisación o el exceso del accionar de las instituciones.
APOC pretende, al promover las excavaciones y esta publicación, rescatar los sucesos que involucran a nuestros trabajadores y nuestras instituciones republicanas, sabiendo que los conflictos pueden prevenirse, por un lado, con un Estado atento a satisfacer las necesidades de la población y, por otro, con una ciudadanía comprometida y observadora de la conducta de sus gobernantes.
Si para esto es necesario, como nuestros queridos amigos Schávelzon e Igareta, buscar en las entrañas de la tierra, será hora de agarrar la pala.
Hugo B. Quintana
Secretario General APOC
“Arqueología de un conflicto social. La Semana Trágica y los Talleres Vasena” de Ana Igareta y Daniel Schávelzon, cuenta con un total de 208 páginas, con un formato de 20 x 14 cm, ISBN 978-987-23331-8-8, editado por APOC -Asociación del Personal de los Organismos de Control-, Buenos Aires, año 2011.
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Este famoso y mítico lugar, que se conoció como Café de Hansen o Antiguo Hansen, funcionó entre 1877 y 1912 en la intersección de las avenidas Figueroa Alcorta y Sarmiento, en la esquina opuesta al Planetario. Su dueño, un inmigrante alemán llamado Juan Hansen lo dirigió entre 1877 y 1892, año en el cual falleció y lo sucedió por veinte años más el Sr. Anselmo Tarana. La historia del lugar se termina cuando que el edificio fuera demolido finalmente en la intendencia de Joaquín S. de Anchorena. Dice la leyenda que allí nació el tango y era famoso el sitio como local bailable, ligado a oscuras historias de enfrentamientos y prohibiciones de determinadas piezas tangueras que despertaron, varias veces, la ira de los contertulios. Varias letras de reconocidos tangos, como “Viejos tiempos” -con letra de Manuel Romero y música de Francisco Canaro- y que fuera recordado en versiones popularizadas por Carlos Gardel o Julio Sosa, entre otros, han hecho mención a la memoria del sitio.
Respecto al libro, éste describe las excavaciones arqueológicas y los diversos estudios realizados sobre los materiales hallados, así como el proceso de conservación, restauración y exhibición de los objetos arqueológicos. También se ha realizado un estudio histórico del lugar relacionado con las facetas culturales, arquitectónicas, musicales y gastronómicas del sitio con textos de Patricia Frazzi, Liliana Barela, Néstor Zakim, Mario Silveira, Marcelo Piñeiro y Daniel Schávelzon.
“Café de Hansen: historia y hallazgos en Palermo” cuenta con un total de 88 páginas, con un formato de 19,8 x 22 cm., ISBN 978-987-1642-09-0, editado por la Dirección General de Patrimonio y el Instituto Histórico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, año 2010.
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El Parque 3 de Febrero de Buenos Aires, más conocido como Bosques de Palermo, fue el primer parque público del país y se convirtió en el modelo paisajístico y social de todos los otros parques argentinos construidos con posterioridad a 1875.
La historia de un parque es muchas cosas: el relato de sus diseños y vegetación, la descripción de sus estatuas y lagos, el rescate de sus hacedores -tanto paisajísticos como gubernamentales-, también el análisis de las ideas que a lo largo de su vida lo han construido o destruido, los cambios sociales que produjo o de los que fue receptor, de su réplica positiva en la misma ciudad o en otras, en fin, de su inserción en la memoria colectiva y de su integración al patrimonio tangible e intangible de una sociedad. Un parque es un ser viviente, una obra de arte realizada entre sus artistas – paisajistas y un material frágil y voluble como es el verde, sumado a artefactos construidos con materiales más imperecederos, pero que no por eso dejan de requerir cuidado y mantenimiento.
Este libro es una síntesis y un equilibrio entre todos esos aspectos.
Esperamos que los lectores encuentren places en leer estas páginas. Pero también que sirvan para comprometerlos a valorar al parque como uno de los bienes patrimoniales más importantes del país y a defenderlo para que pueda seguir siendo el goce de muchas generaciones más de argentinos y extranjeros.
“Palermo. El Parque 3 de Febrero de Buenos Aires” de Sonia Berjman y Daniel Schávelzon ha sido publicado por Editorial Edhasa, 288 páginas, ISBN 978-987-628-10-27, Buenos Aires, agosto de 2010.
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En 1825 llegó a la Argentina en formación, un arquitecto-ingeniero inglés que se destacaría como el hombre que mejor supo adecuar la modernidad en la construcción a los recursos materiales locales. Hizo obras fundamentales como la Aduana de Buenos Aires y sus muelles, origen del Puerto Madero posterior, iglesias protestantes y católicas, depósitos portuarios, puentes, palacios para lo más granado de la sociedad, trazó poblados, loteó terrenos, todo en una calidad indiscutible. Su sistema constructivo que usaba bóvedas de ladrillo en lugar de vigas y columnas era único en el país y sus puentes fueron osadas aventuras no repetidas por medio siglo. Pero por haber actuado en años políticos muy complejos, tanto para Rosas como para Urquiza y Sarmiento, y por no haber querido participar de la sociedad de su tiempo viviendo aislado, la historia terminó dejándolo en el olvido total. La obra rescata la biografía y el análisis de sus obras en el contexto de su tiempo.
“Haciendo un mundo moderno: la arquitectura de Edward Taylor (1801-1868)” de Daniel Schávelzon, ha sido publicado por Olmo Ediciones, 195 páginas, ISBN 978-987-1555-10-9, Buenos Aires, 2010.
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El Tigre de los Llanos sigue rugiendo desde su tumba recoleta. Tantas cosas se han dicho sobre el general Quiroga, tantas mentiras y exageraciones se han escrito sobre Facundo, que no puede descansar en paz. Ruge por las noches al recordar su crimen avieso, premeditado y alevoso que tantas veces le habían advertido. Pensaba que nadie habría de atreverse pero su orgullo, su indomable orgullo, le impidió entender que tarde o temprano sus enemigos se cobrarían las cuentas pendientes. Facundo despreciaba a los Reinafé, esos hermanos brutales que había tratado de derrocar años antes. Pero el fiel Ruiz Huidobro no pudo con ellos, y ahora los Reinafé se tomaban la revancha en medio de un monte perdido en la inmensidad cordobesa. Facundo marchó al muere en una galera, porque el paso carcomido por el reuma le impedía cabalgar como en otros tiempos. Murió traicionado, con la cara desfigurada por el tiro de Santos Pérez, el cuerpo desnudo, el cuello degollado, robado y vejado por estos que no eran más que salteadores de caminos.
Si, no es raro que el Tigre siga rugiendo, gima de dolor y de impotencia cuando le achacan injusticias que no cometió. Él, el bárbaro, al momento de morir lucía casimires ingleses, camisa de seda, tocadores con sus iniciales en oro y un reloj con cadena que nunca dejó de funcionar, ni aún cuando él ya estaba muerto y su cuerpo se pudría bajo el sol de Sinsacate. Murió Facundo antes de que su estrella declinara, cuando aún su nombre era prestigioso y sinónimo de promesas… por eso es que su dimensión se agiganta como los mitos que alimenta. Facundo, desde su tumba recoleta, coronada con la imagen doliente se eterniza en el imaginario de los argentinos. Dicen que lo han enterrado de pie como un caballero castellano. ¿Dónde está cuerpo de Facundo que trajeron de Córdoba? Dicen que está parado para presentarse así ante el Creador. Dicen que quieren llevárselo a La Rioja para que, de una vez por todas, descanse en sus pagos. ¿Sus pagos? Si él fue feliz en Buenos Aires, jugando a los naipes a manos llenas y persiguiendo damitas porteñas. Tantas cosas se dicen de Facundo que resulta difícil separar la verdad de las exageraciones y la mera fantasía.
Esta es la muerte de Facundo, del brigadier Quiroga, sin mitos, ni versos, ni cantos doloridos o suposiciones. La descarnada historia de su muerte y sus sepulturas, el rito final que honró sus días.
Lo demás queda al arbitrio de la imaginación. Esto que narramos es sólo historia, sin juicio ni prejuicio.
“Las muertes de un caudillo: la tumba de Facundo Quiroga”, de Daniel Schávelzon y Patricia Frazzi, ha sido publicado por ediciones Olmo, 112 páginas, en la ciudad de Buenos Aires y cuenta con el ISBN 978-987-1555-09-8-6.
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Hace más de veinte años se iniciaba la arqueología de la ciudad de Buenos Aires con los estudios hechos en la que fuera la casona de Juan Manuel de Rosas y su parque y lo que hoy es el maravilloso parque de Palermo. Creado por Rosas en esos tiempos se mantuvo con cambios más o menos importantes hasta hoy. Ésta es la historia fascinante de uno de los edificios y de los espacios públicos más grandes y bellos del continente, vistos a la luz de la arqueología y la historia. Un trabajo pionero que además había quedado inédito por todos esos años. Palermo había sido un pajonal casi sin uso por siglos hasta que Rosas construyó su enorme Caserón y diseñó lagos, arroyos y jardines. Luego Sarmiento lo usaría para un nuevo parque público, que culminaría con nuevas obras de Carlos Thays hacia 1900. Esa historia, de lo descubierto bajo tierra y entre libros y fotos olvidadas, es la que narra este libro, a su vez fundante de un campo del conocimiento que crece cada día. Fue la aventura inicial de dos jóvenes que llegados con experiencias en el exterior comenzaron allí una gran tarea por el pasado argentino. Ambos autores son investigadores profesionales de renombre internacional, con larga experiencia en la materia, varios libros editados sobre la ciudad y largos años de docencia universitaria e investigación; juntos iniciaron este trabajo en arqueología urbana, que hoy se ha difundido en el país donde es ya trabajo científico habitual.
Realizado en coautoría con el arquitecto Jorge Ramos, fué publicado por Editorial Corregidor, en la ciudad de Buenos Aires, con un total de 256 páginas. Su ISBN es 978-950-05-1827-7.
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¿El Museo del Louvre borró la firma del autor de la Venus del Milo para hacerla pasar por una escultura de otro período? El Laocoonte, la más espectacular obra de arte grecolatina, ¿fue tallada en pleno Renacimiento por un jover falsario Miguel Ángel Buonarroti? La Gioconda, que cuelga en París, ¿es auténtica o una magnífica copia? Al menos la mitad de los productos culturales del pasado son falsos, han sido alterados o están mal atribuidos. Sin embargo, los museos los atesoran y los exhiben; incluso muchos de ellos consideran la falsificación como un mero hecho policial e impiden su estudio y divulgación.
¿Qué es lo falso y qué es lo auténtico? ¿Por qué ambos son conceptos culturales? ¿Qué roles desempeñan la oferta y la demanda en el mercado de lo falso en el arte y la arqueología? ¿Cuál es la responsabilidad de los museos y los coleccionistas? ¿Qué objetivo persiguen los falsarios? En América Latina, las falsificaciones han engañado a los profesionales desde el siglo XVIII. El discutido Códice Grolier y el burdo Códice de La Malinche, el libro colonial fundante de la historia peruana adjudicado a un autor incorrecto, los cuadros de un artista guatemalteco que nunca existió, las urnas zapotecas y las cerámicas negras de Tlatelolco falsificadas en México, el supuesto origen medieval del bastón de piedra del Uritorco en Argentina, los cráneos de cristal de roca en Bélice atribuidos a seres extraterrestres y el antropólito brasileño símbolo de la identidad uruguaya son algunas de las muchas imposturas que constituyen el objeto de análisis y reflexión de este libro.
Arte y falsificación en América Latina es una obra excepcional dentro de las investigaciones culturales, ya que se ocupa de un tema que siempre ha sido minimizado y ocultado.
Con prólogo de Fernándo Báez de Venezuela, fué publicado por el Fondo de Cultura Económica, en la ciudad de Buenos Aires, con un total de 303 páginas. Su ISBN es 978-950-557-819-1.
