Novedades bibliográficas

En 1825 llegó a la Argentina en formación, un arquitecto-ingeniero inglés que se destacaría como el hombre que mejor supo adecuar la modernidad en la construcción a los recursos materiales locales. Hizo obras fundamentales como la Aduana de Buenos Aires y sus muelles, origen del puerto Madero posterior, iglesias protestantes y católicas, depósitos portuarios, puentes, palacios para lo más granado de la sociedad, trazó poblados, loteó terrenos, todo en una calidad indiscutible. Su sistema constructivo que usaba bóvedas de ladrillo en lugar de vigas y columnas era único en el país y sus puentes fiueron osadas aventuras no repeitdas por medio siglo. Pero por haber actuado en años políticos muy complejos, tanto para Rosas como para Urquiza y Sarmiento, y por no haber querido participar de la sociedad de su tiempo viviendo aislado, la historia terminó dejándolo en el olvido total. La obra rescata la biografía y el análisis de sus obras en el contexto de su tiempo.

“Haciendo un mundo moderno: la arquitectura de Edward Taylor (1801-1868)” de Daniel Schávelzon, ha sido publicado por Olmo Ediciones, 195 páginas, ISBN 978-987-1555-10-9, Buenos Aires, 2010.

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El Tigre de los Llanos sigue rugiendo desde su tumba recoleta. Tantas cosas se han dicho sobre el general Quiroga, tantas mentiras y exageraciones se han escrito sobre Facundo, que no puede descansar en paz. Ruge por las noches al recordar su crimen avieso, premeditado y alevoso que tantas veces le habían advertido. Pensaba que nadie habría de atreverse pero su orgullo, su indomable orgullo, le impidió entender que tarde o temprano sus enemigos se cobrarían las cuentas pendientes. Facundo despreciaba a los Reinafé, esos hermanos brutales que había tratado de derrocar años antes. Pero el fiel Ruiz Huidobro no pudo con ellos, y ahora los Reinafé se tomaban la revancha en medio de un monte perdido en la inmensidad cordobesa. Facundo marchó al muere en una galera, porque el paso carcomido por el reuma le impedía cabalgar como en otros tiempos. Murió traicionado, con la cara desfigurada por el tiro de Santos Pérez, el cuerpo desnudo, el cuello degollado, robado y vejado por  estos que no eran más que salteadores de caminos.

Si, no es raro que el Tigre siga rugiendo, gima de dolor y de impotencia cuando le achacan injusticias que no cometió. Él, el bárbaro, al momento de morir lucía casimires ingleses, camisa de seda, tocadores con sus iniciales en oro y un reloj con cadena que nunca dejó de funcionar, ni aún cuando él ya estaba muerto y su cuerpo se pudría bajo el sol de Sinsacate. Murió Facundo antes de que su estrella declinara, cuando aún su nombre era prestigioso y sinónimo de promesas… por eso es que su dimensión se agiganta como los mitos que alimenta. Facundo, desde su tumba recoleta, coronada con la imagen doliente se eterniza en el imaginario de los argentinos. Dicen que lo han enterrado de pie como un caballero castellano. ¿Dónde está cuerpo de Facundo que trajeron de Córdoba? Dicen que está parado para presentarse así ante el Creador. Dicen que quieren llevárselo a La Rioja para que, de una vez por todas, descanse en sus pagos. ¿Sus pagos? Si él fue feliz en Buenos Aires, jugando a los naipes a manos llenas y persiguiendo damitas porteñas. Tantas cosas se dicen de Facundo que resulta difícil separar la verdad de las exageraciones y la mera fantasía.

Esta es la muerte de Facundo, del brigadier Quiroga, sin mitos, ni versos, ni cantos doloridos o suposiciones. La descarnada historia de su muerte y sus sepulturas, el rito final que honró sus días.
Lo demás queda al arbitrio de la imaginación. Esto que narramos es sólo historia, sin juicio ni prejuicio.

“Las muertes de un caudillo: la tumba de Facundo Quiroga”, de Daniel Schávelzon y Patricia Frazzi, ha sido publicado por ediciones Olmo,  112 páginas, en la ciudad de Buenos Aires y cuenta con el ISBN 978-987-1555-09-8-6.

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El Caseron de Rosas

Hace más de veinte años se iniciaba la arqueología de la ciudad de Buenos Aires con los estudios hechos en la que fuera la casona de Juan Manuel de Rosas y su parque y lo que hoy es el maravilloso parque de Palermo. Creado por Rosas en esos tiempos se mantuvo con cambios más o menos importantes hasta hoy. Ésta es la historia fascinante de uno de los edificios y de los espacios públicos más grandes y bellos del continente, vistos a la luz de la arqueología y la historia. Un trabajo pionero que además había quedado inédito por todos esos años. Palermo había sido un pajonal casi sin uso por siglos hasta que Rosas construyó su enorme Caserón y diseñó lagos, arroyos y jardines. Luego Sarmiento lo usaría para un nuevo parque público, que culminaría con nuevas obras de Carlos Thays hacia 1900. Esa historia, de lo descubierto bajo tierra y entre libros y fotos olvidadas, es la que narra este libro, a su vez fundante de un campo del conocimiento que crece cada día. Fue la aventura inicial de dos jóvenes que llegados con experiencias en el exterior comenzaron allí una gran tarea por el pasado argentino. Ambos autores son investigadores profesionales de renombre internacional, con larga experiencia en la materia, varios libros editados sobre la ciudad y largos años de docencia universitaria e investigación; juntos iniciaron este trabajo en arqueología urbana, que hoy se ha difundido en el país donde es ya trabajo científico habitual.

Realizado en coautoría con el arquitecto Jorge Ramos, fué publicado por Editorial Corregidor, en la ciudad de Buenos Aires, con un total de 256 páginas. Su ISBN es 978-950-05-1827-7.

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Arte y falsificación en América Latina

¿El Museo del Louvre borró la firma del autor de la Venus del Milo para hacerla pasar por una escultura de otro período? El Laocoonte, la más espectacular obra de arte grecolatina, ¿fue tallada en pleno Renacimiento por un jover falsario Miguel Ángel Buonarroti? La Gioconda, que cuelga en París, ¿es auténtica o una magnífica copia? Al menos la mitad de los productos culturales del pasado son falsos, han sido alterados o están mal atribuidos. Sin embargo, los museos los atesoran y los exhiben; incluso muchos de ellos consideran la falsificación como un mero hecho policial e impiden su estudio y divulgación.

¿Qué es lo falso y qué es lo auténtico? ¿Por qué ambos son conceptos culturales? ¿Qué roles desempeñan la oferta y la demanda en el mercado de lo falso en el arte y la arqueología? ¿Cuál es la responsabilidad de los museos y los coleccionistas? ¿Qué objetivo persiguen los falsarios? En América Latina, las falsificaciones han engañado a los profesionales desde el siglo XVIII. El discutido Códice Grolier y el burdo Códice de La Malinche, el libro colonial fundante de la historia peruana adjudicado a un autor incorrecto, los cuadros de un artista guatemalteco que nunca existió, las urnas zapotecas y las cerámicas negras de Tlatelolco falsificadas en México, el supuesto origen medieval del bastón de piedra del Uritorco en Argentina, los cráneos de cristal de roca en Bélice atribuidos a seres extraterrestres y el antropólito brasileño símbolo de la identidad uruguaya son algunas de las muchas imposturas que constituyen el objeto de análisis y reflexión de este libro.

Arte y falsificación en América Latina es una obra excepcional dentro de las investigaciones culturales, ya que se ocupa de un tema que siempre ha sido minimizado y ocultado.

Con prólogo de Fernándo Báez de Venezuela, fué publicado por el Fondo de Cultura Económica, en la ciudad de Buenos Aires, con un total de 303 páginas. Su ISBN es 978-950-557-819-1.